lunes, 8 de septiembre de 2014

miércoles, 27 de noviembre de 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

Sismo


tu retrato que soy yo con cara de cuerpo
bailando en medio de una explosión nuclear
o un planeta asesinado por una tormenta de vacíos

tu cuerpo y tu cara que soy yo con un traje de gases nobles

tu sudor que soy yo bajo polvo estelar de la galaxia más pobre

tu cabello que soy yo bajo la inundación ocre de sedimento primitivo endulzado por las estaciones

la república de piedras que mutan bajo tus tetas vibrantes lo mismo que campanas ante la emergencia telúrica de los volcanes

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martes, 6 de agosto de 2013

jueves, 13 de junio de 2013

Bajo el cielo turbio


Bajo el cielo turbio
las palabras se aglutinan
con las huellas de las moscas
sobre el lodo
Cae el poema de la lluvia
y descuartiza el lenguaje:




el miedo es este repentino granizo
en la ventana del taxi
atravieso tu ciudad
de salvajes y aristócratas
escupiendo alcohol sobre la arcilla

Torpe aullido
o canción
que desde el estómago
alumbra
tu corazón
de guitarra
¿Hasta cuándo
templarás los tendones
plateados de dios?

te dije que no sé escribir
que no sé de eso
y los conceptos en mí son nubes cerradas
cálculos en el riñón del tiempo





Si con la lluvia
en tu jardín desaparecen
palabras rojas en el limo,
navega hacia las bruma ilíricas
y busca la guerra

se pierde en mi lengua el sabor
de las cosas y el ritmo
del lenguaje no me sabe

La máquina te tupe de sonido
el arcoiris (virgen desgarro)
que en el cielo de tu paladar
se enchila
y te llena al mismo tiempo mientras arde
durante siglos en el estadio de tu boca.


miércoles, 12 de junio de 2013

Eugénio de Andrade juega con Lukas Ligeti


Andrade suelta la
Bomba sobre una ciudad cimentada
En palabras prohibidas
Y un estruendo de xilófonos
Redobla
El clamor del cielo
Ligeti fuma a orillas de la costa blanca

El 13 de junio de 2005 falleció el poeta Eugénio de Andrade
El 13 de junio de 1965 nació el músico Lukas Ligeti
Una versión del poema de Andrade:
As Palavras Interditas

Os navios existem, e existe o teu rosto
encostado ao rosto dos navios. 
Sem nenhum destino flutuam nas cidades,
partem no vento, regressam nos rios.
Na areia branca, onde o tempo começa,
uma criança passa de costas para o mar.
Anoitece. Não há dúvida, anoitece.
É preciso partir, é preciso ficar. 
Os hospitais cobrem-se de cinza.
Ondas de sombra quebram nas esquinas.
Amo-te… E entram pela janela
as primeiras luzes das colinas. 
As palavras que te envio são interditas
até, meu amor, pelo halo das searas;
se alguma regressasse, nem já reconhecia
o teu nome nas suas curvas claras. 
Dói-me esta água, este ar que se respira,
dói-me esta solidão de pedra escura,
estas mãos nocturnas onde aperto
os meus dias quebrados na cintura. 
E a noite cresce apaixonadamente.
Nas suas margens nuas, desoladas,
cada homem tem apenas para dar
um horizonte de cidades bombardeadas. 
Eugénio de Andrade, in “Poesia e Prosa”